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Ciencia Hormonal

Tu tejido adiposo también habla en hormonas

Tu tejido adiposo también habla en hormonas

Durante años hablamos de la grasa como si solo fuera almacenamiento.

Calorías que entran. Calorías que salen. Un número en la báscula.

Pero el tejido adiposo no es una bodega. Es un órgano endocrino.

Produce señales. Responde a hormonas. Se inflama. Cambia con el sueño, con la comida, con el estrés, con la edad y con la etapa hormonal. Y en la perimenopausia, esa conversación se vuelve más importante porque el ovario empieza a producir estradiol de forma menos estable.

Ahí aparece una pregunta que casi nunca se hace:

¿qué pasa cuando el tejido adiposo se vuelve una fuente hormonal justo en el momento en que el ovario empieza a bajar el volumen?

La aromatasa: la enzima que convierte andrógenos en estrógenos

La aromatasa, codificada por el gen CYP19A1, convierte andrógenos en estrógenos.

En términos simples:

androstenediona -> aromatasa -> estrona
testosterona -> aromatasa -> estradiol

Antes de la menopausia, el ovario domina gran parte de la producción cíclica de estradiol. Después, el tejido adiposo, la piel, el músculo y otros tejidos periféricos pesan más en la producción local y sistémica de estrógenos.

Esto no significa que la grasa "reemplace" al ovario. No produce la misma señal. No tiene el mismo ritmo. No entrega la misma proporción de hormonas.

En la postmenopausia, el tejido adiposo tiende a contribuir más a una señal dominada por estrona, no por estradiol. Y esa diferencia importa.

El estradiol suele ser una señal más potente para muchos tejidos. La estrona puede funcionar como reserva, señal más débil o señal discordante, dependiendo del tejido, del receptor y del contexto inflamatorio.

Por qué "más grasa = más estrógeno" es una mala simplificación

Es tentador decir: si el tejido adiposo produce estrógenos, entonces más grasa significa más estrógeno.

Biológicamente, esa frase se queda corta.

La pregunta real no es solo cuánta grasa hay. Es:

  • dónde está esa grasa;
  • si es subcutánea o visceral;
  • si está inflamada;
  • si hay resistencia a la insulina;
  • qué proporción de estrona y estradiol domina;
  • si los receptores de estrógeno siguen respondiendo bien;
  • qué señales de cortisol, IL-6, TNFα y prostaglandinas rodean al tejido.

La grasa visceral no se comporta igual que la grasa gluteofemoral o subcutánea. La visceral está más asociada a inflamación metabólica, resistencia a la insulina y señales inmunes de bajo grado.

Por eso el tema no es estética. Es endocrinología de tejido.

Lo que muestra la investigación reciente

Una revisión de Lee y den Hartigh publicada en Frontiers in Endocrinology en 2025 describe al tejido adiposo blanco como una fuente relevante de estrógenos endógenos durante la vida, con mayor peso relativo después de la menopausia. El punto más interesante no es que "la grasa produce estrógeno", sino que los efectos metabólicos dependen del tipo de estrógeno, el depósito de grasa y el estado inflamatorio.

Ostinelli y colaboradores, en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, encontraron en mujeres con disfunción metabólica señales aumentadas de catabolismo androgénico y aromatización en tejido adiposo, con mayor expresión de CYP19A1 en grasa visceral.

Iyengar y colaboradores mostraron que, en mujeres postmenopáusicas, la aromatasa en tejido adiposo mamario se asociaba con BMI, tamaño del adipocito, inflamación local, IL-6, glucosa, leptina, hsCRP y resistencia a la insulina. Además, el tejido inflamado tenía más aromatasa que el no inflamado.

La lectura es clara: no es solo masa grasa. Es tejido adiposo disfuncional.

La capa epigenética: histonas, inflamación y señal hormonal

El siguiente nivel es la cromatina.

Las histonas ayudan a empaquetar el ADN. Cuando ciertas marcas se acetilan, como H3K9ac o H3K27ac, la cromatina se vuelve más abierta y algunos genes pueden expresarse con más facilidad. En un contexto de resistencia a la insulina, eso puede favorecer programas inflamatorios.

Vidal y colaboradores reportaron en mujeres que la resistencia a la insulina se asocia con acetilación de histonas, apertura de cromatina en genes como TNF e IL6, señalización inflamatoria, senescencia y envejecimiento epigenético acelerado.

Eso importa porque IL-6, TNFα, PGE2 y cortisol no son ruido alrededor del tejido adiposo. Pueden convertirse en señales que empujan la expresión de aromatasa.

En paralelo, otro estudio de Wu y colaboradores mostró en modelo animal que una dieta alta en grasa puede silenciar Esr1, el gen del receptor de estrógeno alfa, en adipocitos. Al reducir experimentalmente esa metilación, bajó la inflamación y mejoró la sensibilidad a la insulina.

La idea que emerge es incómoda pero potente:

un tejido puede producir más señales estrogénicas locales y, al mismo tiempo, responder peor a la señal protectora del estradiol.

El estado E1-alto, ERα-bajo, inflamación-alta

En Lua Labs, esta línea de investigación nos lleva a un modelo:

grasa visceral inflamada
  -> IL-6, TNFα, PGE2, cortisol local
  -> aromatasa CYP19A1 más activa
  -> más señal de estrona local
  -> pero menor respuesta protectora si ERα está reprimido

No es una enfermedad nueva. No es un diagnóstico que puedas sacar de una app. Es una hipótesis mecanística para entender por qué algunas mujeres viven la transición hormonal como una mezcla de síntomas vasomotores, cansancio metabólico, sueño roto, hambre reactiva y cambios de composición corporal.

No todo se explica por "estrógeno bajo".

A veces el problema puede ser más parecido a esto:

hay señal hormonal, pero viene de otro tejido, en otro ritmo, con otro tipo de estrógeno y en un ambiente inflamatorio que cambia cómo se escucha.

Por qué esto importa en perimenopausia

La perimenopausia no es una caída lineal.

Es variabilidad.

Puede haber ciclos con estradiol alto, ciclos con estradiol bajo, progesterona menos consistente, sueño más frágil, cortisol más ruidoso, cambios de apetito y mayor sensibilidad a comida tardía o alcohol.

Si además aumenta la grasa visceral o la inflamación metabólica, el tejido adiposo entra a la conversación hormonal con más fuerza.

Esto podría ayudar a explicar por qué algunas mujeres sienten que "el mismo cuerpo ya no responde igual":

  • la misma cena pesa más;
  • el mismo mal sueño se cobra más caro;
  • el mismo estrés se siente más corporal;
  • el mismo peso no se distribuye igual;
  • los sofocos y despertares parecen mezclarse con hambre, cansancio o niebla mental.

No porque sea culpa de la mujer. Sino porque el sistema cambió.

Qué podemos decir con honestidad

Podemos decir que el tejido adiposo es un órgano endocrino.

Podemos decir que la aromatasa en tejido adiposo importa más después de la menopausia.

Podemos decir que grasa visceral, inflamación, insulina, cortisol, estrona, estradiol y receptores de estrógeno forman una red, no una línea simple.

También tenemos que decir los límites:

no se puede inferir aromatasa local desde síntomas. No se puede saber estrona o estradiol sin mediciones. No se puede decir que un sofoco viene de grasa visceral. No se puede diagnosticar epigenética con una app.

Lo responsable es usar esta ciencia para formular mejores preguntas.

Por ejemplo:

¿mis síntomas empeoran después de varios días de sueño roto?

¿hay relación entre cenas tardías, alcohol, calor nocturno y energía al día siguiente?

¿los cambios de apetito y peso central aparecen junto con más sofocos o despertares?

¿mi cuerpo está respondiendo diferente a la misma comida o rutina según la etapa hormonal?

Ahí es donde los patrones longitudinales importan.

La conversación que viene

Durante mucho tiempo la conversación hormonal femenina se redujo a ovarios.

Ovarios, estradiol, progesterona, FSH.

Eso sigue importando. Pero no alcanza.

La transición hormonal también involucra cerebro, tejido adiposo, músculo, intestino, hígado, sistema inmune, sueño y ritmo circadiano.

El tejido adiposo es una de las piezas más subestimadas porque nos enseñaron a verlo como peso. Pero en perimenopausia puede ser parte de la señal.

No se trata de demonizar la grasa.

Se trata de entender que el cuerpo no cambia por compartimentos separados.

Cambia como sistema.

Y cuando el tejido adiposo empieza a hablar más fuerte en hormonas, necesitamos aprender a escucharlo con más precisión.

Fuentes

  • Lee A, den Hartigh LJ. Metabolic impact of endogenously produced estrogens by adipose tissue in females and males across the lifespan. Frontiers in Endocrinology. 2025. DOI: 10.3389/fendo.2025.1682231.
  • Ostinelli G, Laforest S, Denham SG, Gauthier MF, Drolet-Labelle V, Scott E, et al. Increased Adipose Tissue Indices of Androgen Catabolism and Aromatization in Women With Metabolic Dysfunction. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. 2022. DOI: 10.1210/clinem/dgac261.
  • Iyengar NM, Zhou XK, Gucalp A, Giri DD, Harbus MD, Falcone DJ, et al. Menopause Is a Determinant of Breast Aromatase Expression and Its Associations With BMI, Inflammation, and Systemic Markers. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. 2017. DOI: 10.1210/jc.2016-3606.
  • Vidal CM, Alva-Ornelas JA, Chen NZ, Senapati P, Tomsic J, Robles VM, et al. Insulin Resistance in Women Correlates with Chromatin Histone Lysine Acetylation, Inflammatory Signaling, and Accelerated Aging. Cancers. 2024. DOI: 10.3390/cancers16152735.
  • Wu R, Li F, Wang S, Jing J, Cui X, Huang Y, et al. Epigenetic programming of estrogen receptor in adipocytes by high-fat diet regulates obesity-induced inflammation. JCI Insight. 2025. DOI: 10.1172/jci.insight.173423.
  • Zhao Y, Nichols JE, Valdez R, Mendelson CR, Simpson ER. Transcriptional regulation of CYP19 gene expression in adipose stromal cells in primary culture. Journal of Steroid Biochemistry and Molecular Biology. 1997. PMID: 9365191.


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